jueves, 23 de octubre de 2008

Del primer intento

La teoría es clara: el editorial es un texto breve e interpretativo que opina sobre un hecho de interés público con trascendencia. Defiende, además, la línea ideológica de una publicación. De ahí que resulte quizá un poco doctrinario y que su objetivo sea convencer al lector para que sus opiniones sigan el ruta del editorialista.
Lo cierto es que a la hora de escribir un texto así, la guía teórica no ayuda mucho. Hay que saber redactar con pulcritud y estar al tanto de las noticias. Agreguemos que quien escribe un editorial no puede olvidarse del matiz de su pensamiento. Estas son algunas de las razones por las que varios de nuestros jóvenes periodistas no acertaron en la última tarea. Muchos no logran deshacerse del tono de la columna que ya saben manejar; otros se fueron tan a lo profundo que presentan, sin saberlo, artículos de fondo. Así que debemos preguntarles si lo creen realmente: su blog es un periódico virtual. Da la impresión de que no, de que la mayoría se resiste a crecer o no logran asimilarse necesarios para la opinión pública.
De acuerdo, la misión era y seguirá siendo difícil: escribir el primer editorial de un espacio informativo. Pero sólo exigiéndole a la tierra, el campo cumple. En abono de ciertos trabajos se puede afirmar que sus redactores lo intentaron seriamente. De seguir practicando, la gran mayoría aprenderá a escribir un editorial y lo que es mejor, sabrá cuáles son las formas y colores de su criterio.

2 comentarios:

Eve del Carmen Suárez S. dijo...

Efectivamente, es muy fácil decir cómo, lo difícil es hacerlo. En el primer intento considero no me fue muy bien y creo que se debe a que todavía no tengo definida mi línea editorial.

Alma Karla dijo...

Así es. De ahí que el editorial generalmente sea escrito por periodistas especializados o de ya muy larga trayectoria.

Con todo, verás que luego de otros intentos, escribir artículos de fondo no se les complicará tanto.

Creo, además, que es muy importante descubrir a favor de qué, o en contra de quién, nos pronunciamos. A eso se le llama, también, ideología.