viernes, 5 de diciembre de 2008

En suecia no existiría este blog

Bien comentaba Vicente Leñero que nuestro país -como Colombia e Irak- puede ser una fábrica de periodistas en serie. Cierto, aquí nadie se aburre al igual que en las naciones primermundistas democráticas, seguras, pujantes. Acá es peligroso el periodismo y para quienes gustan de emociones fuertes, no hay mejor lugar para formarse que el Valle de México o las dos fronteras de la tierra del mariachi. Esto, claro, si se busca aprender por la mala. Pero si no se cuenta con otra realidad, si uno se despierta y se va a dormir de nuevo con noticias que van peleándose "la de ocho" como una ráfaga de disparos informativos que no cesa, que no puede silenciarse de la boca de un cuerno de chivo, el periodismo aparece y se reproduce sin esfuerzos, como por generación espontánea. Se impone, además.
Sin querer nos informamos los unos a los otros: "¿Ya escuchasté lo que pasó?, encontraron otras 7 cabezas?", "¿oíste lo del avionazo?, ¿habrá sido un accidente?". Luego, vendrá la desmemoria, pero antes los juicios de valor seguidos de interpretacione más o menos silvestres y opiniones ríspidas que desorientan. Por eso, para que no se olvide lo que pasa y las tragedias pueden colocarse en el sendero de la justa dimensión, a México le urgen excelentes periodistas. Pero no sólo que informen, sino que sean capaces de interpretar gracias a un compromiso con las comunidades que los rodean.
En este curso se reptió hasta el cansancio que sin darle voz a los que no la tienen, de nada sirve el periodismo. Que si un comunicador cede ante las presiones del desempeño venial, mejor nunca hubiera pagado su licenciatura. Fue un semestre agitado: plantón de maestros, masacres, crisis económica, elecciones. Las y los chicos que cursaron nuestra materia -hablo de los que sí leyeron periódicos, estudiaron y opinaron sobre los hechos de interés público que los bombardeaban- se vieron, de súbito, arrastrados por el vértigo o el remolio infeccioso de un mundo que no aprende de su historia. Fue, para algunos, un despertar violento como violento es todo el panorama que lamentablemente nos circunda. No faltó quien dijo que mejor vuelve a su burbuja, que las cosas están muy mal, que se asomó a ver en qué país vivía y no le agradó para nada. En cambio, otras y otros se fortalecieron y después emprender un viaje por la realidad y la exploración de sus propios juicios, lograron un pequeño estirón intelectivo que los marcará de hoy en adelante.
Al principio escribieron por obligación, tenían que entregar tareas y reportear. De ahí que cubrieron la Marcha en Contra de la Delincuencia que se llevó a cabo en la capital de Morelos. Su misión, redactar una crónica informativa. También leyeron tres libros para acreditar cada parcial: Desde el jardín, La noche de tlatelolco y 1984. De igual forma discutieron con el Dr. Ricardo Cojuc sobre dos cintas que re-tratan la profesión periodística con todo y sus riesgos: El año en que vivimos peligrosamente y La caída de un ídolo. Intentamos llegarles a nuestros alumnos por todos los medios. El resultado tenía que traducirse en práctica. Llegamos a un tramo del curso en que cada uno no podía quedarse "inmóvil, al borde del camino", como asegura un poeta aruguayo. Por eso a nuestros jóvenes se les exhortó a escribir y publicar sus ejercicios. Arrancamos de la idea de que en esta era digital en donde todos podemos tener un blog y le damos los usos menos debidos; había llegado la hora de aprovechar ese democrática herramienta en la web y lanzar nuestras propias botellas a la mar del ciberespacio donde también naufragan miles de chicos por minuto.
De tal suerte que nuestros estudiantes se les pidió un especie de periódico o revista virtual donde se ejerciera el periodismo interpretativo. Las sorpresas serán juzgadas por los lectores. Vale decir que ciertos blogs de los que aquí hablaremos derrumban cabalmente la idea que se puede tener de un joven de 20 años al que ya no le importa nada y atraviesa por una aguda crisis axiológica. Podemos asegurar que no, que los blogueros de este sitio manifestan su descontento con la injusticia social, el crimen organizado, las crisis económicas que hieren a las mayorías y todos los problemas que afectan a las minorías. Son, lo afirmamos, jóvenes compretidos con un país que les duele y que estarían dispuestos a cambiar. Para muestra, varios blogs de estos veinte estilos diferentes de estar en este mundo.

3 comentarios:

Lester Oliveros dijo...

Que bien, vecina, ese primer parrafo me arrastro. Soy de pocas palabras. Cuidate.

Alma Karla dijo...

Son mis alumnos, no yo. Gracias,
un abrazo.

miembro de ideología para rato dijo...

Qué tal? te invitamos a visitar nuestro BLOG:

"IDEOLOGÍA PARA RATO" (opinión coyuntural de jóvenes).

http://ideologiapararato.blogspot.com/

Gracias.