
La mayoría crece, tendríamos que saltar de gusto, pero no. Estos jóvenes no han llegado ni al talón del ideal de sus profesores. Esta colectividad cambia, pero aún no es el conjunto de comunicadores que soñamos: profesionales capaces, íntegros, agentes de cambio donde se les ubique, gente que en verdad transforme este país.
Hace unos días Jesús Zavaleta, uno de los pocos intelectuales morelenses que sí influye en nuestra sociedad, anduvo por los periódicos virtuales de todos estos jóvenes y asombrado comentó: "Nunca imaginé que un estudiante del ITESM pudiera redactar de esta forma, que se preocupara, que se comprometiera con el mundo, con su gente. Me estás demoliendo el arquetipo". Y es sólo el comienzo, le mando a decir.
Así que no bajemos la lumbre de nuestra deliciosa y a veces amarga leche crítica: en esta segunda entrega del editorial algunos de nuestros estudiantes siguen temerosos. Como que no quieren soltarse. Otros, en cambio, ya podrían dirigir una publicación y redactar sin problemas. Hay dos personas (saben muy bien quiénes son) que abandonaron nuestra nave. Ni modo, siempre hay desertores. Lo que sí, no sé cómo le van a hacer con su trabajo final que estará directamente relacionado con este proyecto que ya ha rebasó los límites de "la escuelita". Esta que redacta ya le escribió a Daniela Escalante, titular de la sección "Primero Futuro" del noticiario de Carlos Loret. En el blog de dicho programa se ha informado de nuestro intentona y a ver qué nos depara el porvenir. Como aventureros y felices Argonautas, vamos a esperar remando, bailando con las letras porque mientras dancemos no podremos morir y seguiremos aprendiendo, aportando, sirviéndole a nuestra comunidad.
Por lo anterior, para la última entrega nada de cacofonías, de errores ortográficos, de lugares comunes y repeticiones vergonzosas. Ustedes son un grupo talentoso y crezcan, queridas y queridos míos, crezcan tanto, que rebasen el sueño de sus humildes profesores.